Nuestro Último Respiro [Leonardo González]

¨Gocoy, Namaywuai, Toman¨
Nuestro Último Respiro, 2015

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—56 Biennale di Venezia—

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Instalación auditiva

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Grupo étnico: Tolupán
Idioma: Tol
Voz: Timoteo Calix, 50 años de edad

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Lugar: Honduras.
La Montaña de la Flor, Municipalidad de Orica, localizada en el norte del departamento de Francisco Morazán, rodeado por las montañas Misoco las cuales dividen los departamentos de Francisco Morazán y Olancho en la parte central de Honduras.

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Pabellón Latinoamericano – IILA
Instituto Italo-Latinoamericano (IILA)

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Título: Indigenous Voices (Voces Indígenas)

Curador: Alfons Hug
Co-curador: Alberto Saraiva
Comisionada: Sylvia Irrazábal

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Co-partícipe:
Goethe-Institut, Oi Futuro (Rio de Janeiro)

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Arsenale – Isolotto
9 mayo – 22 noviembre 2015
Italia

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Traducción:
¨Mi nombre es Timoteo Calix y soy Tolupán, los relatos cuentan que nuestros antepasados huyeron de la región conocida como Santa Marta, ya no soportaban la explotación y esclavización a los que eran sometidos por el gobernador, para la producción de maíz, frijol, zarzaparrilla, entre otros. Huyeron guiados por nuestro primer cacique Juan Martínez, junto a cuatro familias. Por siglos, los tolupanes vivieron como nómadas, y fue refugiándose en las montañas como pudieron evadir la conquista española y la evangelización católica, hasta la llegada del padre Manuel de Jesús Subirana en el siglo XIX el cual les ayudo a asentarse y fundar la comunidad de San Juán en la Montaña de la Flor, pero fue hasta el año de 1929, que el presidente Miguel Paz Barahona les concede títulos de tierras que tiempo después fueron expropiadas.

De mi padre y mi madre, heredé la lengua y las tradiciones, las cuales transmití a mi familia. Nuestro ritual mas ancestral es “El ritual de la luna” el cual hacemos en cada eclipse lunar, nos reunimos a tocar los tambores toda la noche, para espantar la oscuridad hasta que la luz vuelva, creemos que si la luna desaparece, la oscuridad puede matar a toda nuestra tribu.

Somos muy pobres, no nos gusta la ciudad, existe gente mala, carros, contaminación y mucho ruido, no podríamos vivir en ella, en cambio nuestra montaña nos regala tierra, paz, alimentos, luz, agua, vivimos de la siembra del maíz, café y frijol, así como de la elaboración de canastas y collares. San Juán se encuentra rodeada de bosques y animales tales como cerdos, perros, gatos, gallinas, venados, monos, tepezcuintles, armadillos y pizotes.

En la actualidad el tol se está extinguiendo, los jóvenes tolupanes, ya no quieren hablarlo ni practicarlo, piensan que se han civilizado, y se sienten avergonzados.¨

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(Traducción: Timoteo Calix / Leonardo González)

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