¨Arte y Humanismo: La obra de Jorge Restrepo¨ [Carlos Lanza]

¨Arte y Humanismo: La obra de Jorge Restrepo¨ [Carlos Lanza]
*Una mujer ciega guía a un niño en la exposición “Más allá de lo tangible”. El niño tenía una delicada enfermedad, sus padres lo llevaron a la exposición para que experimentara las dificultades que tienen otros seres humanos. Alianza Francesa de Managua, Nicaragua.
Foto de Jorge Restrepo (2006).

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Vivimos en un medio que controla, incluso, anticipa nuestras acciones; los mass media, las redes sociales y la informática en general, han construido un fino tejido de conductas preestablecidas que corroen los cerebros y los cuerpos de los individuos; vivimos presos de los aparatos normatizadores que nos han llevado a un estado autónomo de alienación, de enajenación del sentido de vida y del deseo de creatividad. Hay momentos, en que el desarrollo automatizado de una actividad práctica o intelectual, nos hace perder la visión o sentido de lo que hacemos; el mundo que habitamos se ha convertido en un espacio escindido, generando un desgarramiento que separa nuestra conciencia de esa realidad que buscamos transformar. Vivimos alienados en un universo de conductas instrumentalizadas que lejos de abrir nuevos horizontes los cierra, a veces con cierta inocencia y otras con una brutalidad que cercena toda sensibilidad. Somos seres espiritualmente atrofiados, padecemos de una fractura que divide o fragmenta nuestro ser, nos movemos entre el arraigo o el desarraigo. La práctica artística por sí sola no convoca a una feliz realización de lo humano, puede sin proponérselo, ser una actividad desprovista de la fuerza interior que nos lanza a la vida, podría terminar siendo parte del universo de acciones mecanizadas del mundo contemporáneo, de hecho, muchas obras han pasado a formar parte de la iconografía publicitaria compartiendo el mismo espacio con una hamburguesa o con un perfume. El objeto artístico no es extraño al mundo alienado de los objetos que se trasmutan en mercancía.

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#2: “Micelio III”, un performance colectivo de Jorge Restrepo con participantes en el X Seminario Encuentro con la Creatividad el Arte y la Educación, columnas del Banco de la República, Popayán, Colombia. Foto de Jania Muller, 2012.

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Contra estas formas deshumanizadas de la existencia es que el arte debe revelarse como una alternativa desalienante que reconstruya en el sujeto su identidad perdida; es así como concibo y se percibe la actividad artística de Jorge Restrepo. Sus performances son espacios interactivos que invitan a la reflexión y a la transformación; son estrategias por donde la vida alcanza plenitud y compromiso.

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El trabajo artístico de Restrepo, desde sus comienzos figurativos y expresionistas, pasando por sus retículas abstractas hasta llegar a la acción performática, ha tenido como hilo conductor la conexión con la vida: sus performances han explorado el mundo de las emociones y los sentimientos, la memoria individual y colectiva, las distintas formas del conocimiento, la experiencia sensorial y un amplio campo de acciones interdisciplinarias basadas en la investigación y la solidaridad de quienes participan en ellas. Restrepo ha indagado las relaciones arte-ciencia y viceversa, en fin, su obra busca la comunicación, la interacción y sobre todo, la reconciliación del espíritu en un mundo de negaciones y arbitrariedades. La concepción artística de Restrepo procura cimentarse en la condición humana.

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“Más allá de lo tangible” (Foto 1), una exposición para ciegos, no significó una simple acción estética o una ingeniosa forma de relacionar el arte con los no videntes, eso sería demasiado programado, en realidad fue “un estar en el otro”, vivir el misterio del otro; el artista generó una tensión problematizadora: el arte no lo percibe quien lo ve sino el que lo siente, ¿quién es el ciego entonces? Lo que Restrepo hace encuentra sentido no en la acción misma o en la producción de un objeto, sino en la realización colectiva, es allí donde la obra alcanza fuerza y perspectiva. Su obra es un hacer que rehace, que sensibiliza, que comunica: que humaniza.

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3 (Large) (Medium) (Small)#3: “Caz Caz”, una acción colectiva como parte del Encuentro Independiente de Performance (E.P.I.) Internacional, Mulchen, Chile. Foto de Víctor Afanor, 2013.

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La producción del artista se encamina por los senderos del trabajo que libera, “mi arte es un medio, una excusa para estar con la gente” dijo la última vez que conversamos; pero estar con la gente desde la actividad artística significa incidir desde el acto creador, es decir, desde la realización plena e integradora de todas las potencialidades del ser; el acto creador es el único capaz de superar la contradicción entre el sujeto y el mundo exterior gobernado por el dinero, la explotación del trabajo, la producción irracional de mercancías y una industria cultural que transforma el llamado “tiempo libre” en vulgar espectáculo: en evasión.

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La gran tarea del arte es revertir el caos y el desorden que desintegran al sujeto; compartimos un mundo en total confusión y desorientación, inmoralidad y corrupción, desintegración y disgregación, descomposición, inestabilidad y desequilibrio; contra esta demencia colectiva habrá que reconstruir una nueva pedagogía de la imagen que le dé nobleza y dignidad al ser humano, es en esta perspectiva que ubico una obra como “Micelio” (Foto 2), los objetivos de la acción performática concebida por el artista son categóricos: a) Materializar la difusión del espíritu en toda Colombia, en un momento en el que se busca la construcción de la paz en un arduo camino; b) Hacer un ejercicio de representación de la reconciliación entre los pueblos. Restrepo explica que “los principios de esta obra, basados en la estructura microscópica de un hongo, se han extrapolado a la comprensión corporeizada de las redes humanas y todo lo que éstas implican: cooperación, extensión, dinámica, unión, interacción y muchos otros principios que hacen posible la vida en el planeta y en el universo”. Como se observa, los resultados estéticos que busca el artista, son la antítesis de la ruina, socavación y banalidad que empobrecen a la humanidad entera.

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#4: “La Maquila en Galeras”, una acción colectiva de Jorge Restrepo, con mujeres campesinas en Guinope, Honduras. Foto de Donaldo Altamirano, 2004.

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Toda la acción performática de Jorge Restrepo está anclada en la necesidad de superar la contradicción que separa al ser del mundo, sus performance son cultos a la comunión y a la solidaridad; el trabajo colectivo en sus obras es una negación del trabajo individual alienado que termina por ser un subproducto humano del sistema. Sus motivos sobrepasan la contemplación, sus propuestas son auténticas metáforas de la actividad social que realizan hombres y mujeres; sus obras son piezas que problematizan la condición individual y colectiva del sujeto; la acción artística de Restrepo examina al sujeto en su doble condición de ser natural y ser social; quizá esta relación sea la que justifique la sistemática interacción entre ciencia y arte que ha caracterizado su largo y sostenido trabajo artístico. Esta relación entre ciencia y arte es el signo fundamental de su estética; en ella define su concepción de ser humano. Cuando las exploraciones científicas y artísticas de Restrepo entran a formar parte de la matriz creativa, emerge el ser con toda su riqueza espiritual.

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“Caz Caz” (Foto 3), es una obra que se sitúa en el campo de la neurociencia y la antropología, son acciones que enfrentan al sujeto participante con su génesis primitiva, comportamientos que la civilización y la cultura han desarraigado de su contenido vital, Restrepo nos enseña que el ser humano se desarrolló entretejiendo actividades simples y complejas, sin embargo, el ritual de la cultura moderna invisibiliza este proceso y nos convierte en seres sin historia, por lo menos sin historia natural. Me detendré un poco en este punto porque precisamente en
estas relaciones cultura-naturaleza-humanismo radica buena parte de las investigaciones estéticas de Restrepo. La concepción del artista apunta a la disolución de los dualismos yo-otro, mente-cuerpo, cultura-naturaleza, todo-parte, constructor-construido, activo-pasivo. El artista apunta hacia una reformulación que lo aleja de filósofos naturalistas como John Zerzan que dirige su proyecto hacia la recuperación de una naturaleza primitiva rechazando frontalmente el universo cultural; Restrepo no cae en la trampa de este naturalismo conservador y reaccionario, su trabajo se encamina hacia la recuperación humana de esta antigua contradicción cuya versión moderna la podemos registrar en el dualismo cartesiano cuerpo-alma. Las investigaciones y realizaciones performáticas de Restrepo resuelven esta antítesis (naturaleza-cultura: ciencia-arte) en el acto creador, éste activa la fusión entre razón e imaginación, entre verdad científica y realidad artística, así lo deja de manifiesto en la performance “Supremacía: el saber como poder” donde los fundamentos científicos de la crítica sólo tienen sentido si el argumento es tocado por el talento.

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#5: “Mayoreo”, instalación de Jorge Restrepo en el mercado, Museo del Hombre Hondureño, Tegucigalpa, Honduras. Foto de Dana Hincapié, 2005.

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“La maquila de Galeras” (Foto 4), fue una de las primeras actividades performáticas que realizó el artista. Galeras es una pequeña comunidad del Municipio de Güinope, ubicado al sudoeste en el departamento El Paraíso, Honduras. La maquila hace referencia a esa industria desarrollada con capitales volátiles que van de país en país buscando mano de obra barata. La actividad consistió en contratar un grupo de 14 mujeres para pintar un enorme lienzo (9 metros de largo por 1,80 de altura) las mujeres fueron puestas en planilla siguiendo los procedimientos administrativos de la maquila y pintaron el lienzo siguiendo un patrón de instrucciones preestablecido; Restrepo contextualizó a pequeña escala la actividad productiva de las maquilas reales convertidas en verdaderos campos de concentración para la explotación de mujeres. El lugar de trabajo fue la escuela de la comunidad, quizá la primera ironía construida con esta acción performática haya sido el hecho de convertir la escuela en maquila, sobre todo ahora, que bajo el modelo neoliberal se afirma que la educación técnica profesional ha convertido en maquilas a los centros educativos que la brindan. El otro aspecto a destacar en esta obra es la humanización del trabajo productivo; la producción en serie ha desdibujado las relaciones del sujeto que produce con el objeto producido; la producción técnica ha cosificado al sujeto: el trabajo produce capital, el objeto produce mercancía.

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#6: “Mancha”, acción de Amadeus Alessandro Longas, Santiago Castro, Andrés Mauricio Martínez y Jorge Restrepo en el Gimnasio José María Casas de Bogotá, Colombia. Foto de Jorge Restrepo, 2013.

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En el caso de “La maquila de Galeras” la producción serializada se interrumpe, las personas toman el control del trabajo y no al contrario, su producción es colectiva no individualizada, el producto final es una obra de arte no un objeto de utilidad práctica, el patrono (productor) es un artista no un capitán de la industria, la intención del proceso productivo es estético no mercantil; esta cadena de comparaciones tienen el propósito de demostrar que Restrepo, utilizando los mismos canales del proceso productivo capitalista, nos devuelve una cultura productiva humanizada. La acción artística permite este desdoble real porque gracias a su pedagogía interna (la articulación programática de la acción) podemos reconstruir en términos humanos un proceso que desde la gran revolución industrial ha fragmentado al trabajador. Con esta obra Restrepo pone el acento en uno de los grandes y graves problemas de la humanidad: la enajenación del proceso productivo y la robotización de la cultura.

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Puedo afirmar que el programa performático de Jorge Restrepo, ejerce, en el mejor sentido, una práctica contracultural humanizante. “El mayoreo” (Foto 5), mercado popular ubicado en la ciudad de Tegucigalpa, Honduras, nos ofrece una parodia que cuestiona los espacios tradicionales de exhibición artística; la obra llevó el museo a la calle, pero en realidad esto no es lo novedoso, lo interesante es cómo el artista reproduce toda la parafernalia de los museos y galerías dentro de un lugar que es la negación del espacio tradicional de exhibición. Las obras fueron expuestas dentro de los locales de venta, reunió al personal administrativo del mercado y frente a ellos se dijeron las palabras de inauguración, se brindó con jugo de fresa parodiando el brindis tradicional de las inauguraciones light, se ubicó a la entrada del mercado un banner anunciando la muestra. Como puede observarse, no se trataba únicamente de “llevar el arte al pueblo”, esa pretensión sería muy simple, lo interesante es cómo Restrepo convierte un “no espacio” en espacio artístico, estamos frente a una obra que cuestiona la conducta normatizada, estandarizada y automatizada de la industria cultural generada por el sistema globalizado. La acción artística de Restrepo toma apuntes de lo existente para edificar una gramática de respuesta a los aparatos ideológicos que dominan nuestra visión del mundo, sus obras son una cultura del retorno a la humanidad perdida.

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#7: “Mancha: punto de encuentro, punto de reflexión”, una obra de Andrés C. Henríquez Ramírez, Cristián Gatica Barra y Jorge Restrepo en el Liceo Nuevo Mundo, Mulchen, Chile. Foto de Álvaro González, 2013.

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El proyecto “La Mancha” (Foto 7) nos ofrece una estrategia en la que la espontaneidad y la intuición pueden conducirnos a conductas operativas perfectamente razonadas. La propuesta performática del proyecto “Mancha” ha evolucionado, hemos visto una mancha dialogar dese la teoría de la forma y la interactividad; la hemos visto desplazarse hacia las teorías del conocimiento y el aprendizaje, pero a su vez, esta mancha ha dejado su expresiva huella en los campos de la sociología. De esta manera hemos tenido los proyectos: “Mancha: una intervención en el medio educativo”, “Mancha: punto de encuentro, punto de reflexión” (Foto 6), “Mancha la palabra” y “Manchas de historia” (Foto 8). Sorprende la capacidad que tiene Restrepo para recontextualizar una acción artística: instala significados profundos a partir de acciones simples, valiéndose de medios y recursos ingeniosos, de bajo perfil mediático, quién podría pensar que una mancha podría decir tanto. Restrepo construye significados allí donde la industria cultural controlada por el poder es incapaz de percibir la vida.

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Convertir en una experiencia útil algo que comúnmente es denostado, es la gran paradoja y la gran enseñanza del proyecto “Mancha”; precisamente, el concepto de utilidad en la estética de Restrepo va en dirección opuesta a lo que el sistema ha instituido como socialmente útil: una mancha, una piedra, semillas, guantes o globos adquieren una gran sublimidad porque están pensados para desentrañar las experiencias más profundas de la vida; estos medios o recursos al ser despojados del guión utilitarista o pomposo que les asignó la industria del consumo activan nuevos significados y sentidos, se revelan en un estado superior de comunicación. En la acción artística de Restrepo el valor de las cosas no reside en su valor de uso, mucho menos en su valor de cambio, reside en la resignificación que les otorga para poner en tensión los grandes problemas de la existencia humana.

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#8: “Manchas de historia”, Libardo Archila, Angélica Ortíz y Jorge Restrepo, Espacio de Arte Quirón, Villavicencio, Colombia. Foto de Jorge Restrepo, 2013.

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Su reciente incursión en la estética del grafiti lo acerca al género del ecologismo urbano, más que un mural, “Platea” es una visión, un ir al espacio urbano para dotarlo de sentido en un medio que refleja la anarquía de la producción: nuestras ciudades son enormes depósitos de publicidad; barrios enteros son el subproducto de un sistema que se sustenta en la injusticia. Nuestras ciudades dejaron de ser espacios humanos, son plazas de consumo; “Platea” es polvo lunar gravitando en la ciudad, es el deseo de proyectar nuestra imagen en el universo, pared poesía, templo de comunión entre el arte y la vida.

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La intención de este artículo no es realizar un estudio exhaustivo de la amplia producción del artista, sólo he tomado aquellas piezas que refuerzan el argumento de este ensayo, sé que muchas obras quedaron por fuera del análisis pero estratégicamente se inscriben dentro de este proyecto humanizador que Restrepo viene impulsando desde que decidió hacer del arte una de las actividades centrales de su vida. No comparto para Restrepo el término “carrera profesional”, suena banal, normatizado; tampoco se trata de un oficio, por lo menos no lo es bajo la acepción que le otorga la industria cultural; en Restrepo su opción por el arte es una opción por la vida; lo suyo es una entrega, una búsqueda de sí mismo en los demás, su propuesta es un encuentro, un acto de comunión, una promesa, porque su arte está construyendo permanentemente el anhelo, el deseo, la esperanza. El arte de Restrepo no transita por los vectores de la fama, tampoco pretende pasar inadvertido, sólo aspira alcanzar la dignidad de lo humano, esa es su misión vital en un mundo donde campea la despersonalización y la segregación. La estética de Jorge Restrepo ha decidido instalarse en la herida del hombre, desde allí busca ser proyecto, ser arte; desde esa herida convoca todo lo vivido.

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Tegucigalpa M.D.C., Honduras

noviembre 2013

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